22 de julio de 2011

Sobrehidratación

Dicen que el agua limpia el cuerpo de "toxinas y ayuda a perder peso porque engaña al estómago al pensar que está lleno". No solo eso, sino que también mantiene la piel hidratada e incluso frena los efectos del envejecimiento. Cada vez que se le pide un consejo de belleza a una actriz o modelo, inevitablemente, recomienda beber agua en abundancia.
Para alcanzar este estado de salud totalmente hidratado se nos dice que necesitamos mínimo ocho vasos al día. En caso contrario, nos convertiremos en una ciruela pasa con sobrepeso, arrugados, con un cerebro 'deshidratado' que afectará a nuestra capacidad de concentración.

El agua no es la única fuente de líquidos, además, la falta de agua se ha relacionado con todo, desde la sensación de hambre a un mayor riesgo de accidente cerebrovascular. El mensaje "debe beber agua" está tan arraigado que las ventas de agua embotellada se han duplicado en la última década.
Pero, al parecer, todo esto el consumo de agua podría haber sido en vano. A principios de esta semana el 'British Medical Journal' publicó una teoría que echa por tierra la idea de que nuestro organismo necesita ocho vasos de agua al día para funcionar de manera eficiente.
Una exageración 'peligrosa'

Aunque no hay duda de que el agua es vital para numerosas funciones del cuerpo, como el transporte de nutrientes por el torrente sanguíneo; y sin el líquido adecuado, los niveles de sal en el cuerpo pueden conducir a daño cerebral, confusión e incluso la muerte. No obstante, según Catherine Collins, dietista del Hospital San Jorge de Londres, "la idea de que todos necesitamos ocho vasos de agua al día es ridícula. El requerimiento de agua para cada persona es diferente y es diferente cada día. "
Añade que "muchas personas no se dan cuenta que también los alimentos son una fuente de líquidos. Las frutas y verduras están llenas de agua, e incluso el queso, es un tercio de agua. Por otro lado, nos han condicionado para pensar que el té, café, zumos o sopa no cuentan para el consumo de líquidos, pero lo hacen".

Tampoco está de acuerdo en que la sed podría significar que nuestro cuerpo está funcionando en niveles peligrosamente bajos de fluidos. " Es una advertencia, pero no una señal de que estés deshidratado, de que necesites grandes cantidades de agua ni de que debas beber cada dos horas".
Por tanto, aunque la falta de agua es perjudicial, también lo es beber en exceso, porque puede provocar hiponatremia (concentración de sodio) y si se " inundan las células del cerebro con agua, puede llevar a la confusión, convulsiones e incluso la muerte".
Sin embargo, hay excepciones en las que podemos beneficiarnos al beber más líquido de lo normal. En caso de fiebre, repetidas infecciones urinarias o cálculos renales, entonces sí, es posible que sea necesario aumentar los líquidos ", concluye el profesor Neil Turner de la Universidad de Edimburgo y el presidente del Grupo de Investigación del Riñón (UK).


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