12 de julio de 2011

5 señales sorprendentes de un corazón enfermo

Así lo explica el cardiólogo Jonathan Goldstein, del Centro Médico de San Miguel en Newark, Nueva Jersey.  "Cualquiera de estos síntomas, y en particular dos o más juntos, es razón más que suficiente para llamar al médico  y hacerse un chequeo", advierte Goldstein.

1. Dolor de cuello

¿Has notado un tirón en el cuello? ¿No puedes moverlo sin sentir molestias? Si la sensación no desaparece, malo. Después de un ataque al corazón, algunos pacientes recuerdan haber sufrido dolor y tensión en el cuello. A muchos se nos pasa porque creemos que el dolor tiene que ser más agudo y dramático, acompañado de un adormecimiento en pecho, hombro y brazo. Las mujeres son menos propensas a experimentar este tipo de molestias, pero tienen más probabilidades de sentir punzadas de dolor y una sensación de opresión a lo largo del hombro y bajando por el cuello. El dolor también puede extenderse hacia el lado izquierdo del cuerpo, en el hombro y brazo.
Por qué sucede: Los nervios del tejido cardíaco dañado envían señales de dolor a  la médula espinal que se extienden hacia el cuello y el hombro.
Cómo se distingue: El dolor se asocia a una zona, no a un punto concreto, y no se pasa con hielo, calor, o un masaje muscular.

2. Problemas sexuales

¿Tienes problemas para lograr o mantener una erección? Estudios recientes confirman la relación entre la disfunción eréctil y las enfermedades cardiovasculares. Por eso los médicos consideran el chequeo cardiovascular completo cuando un hombre se queja de disfunción eréctil.
Por qué sucede: Al igual que las arterias alrededor del corazón pueden reducirse y endurecerse, lo mismo sucede con las del pene. Debido a que estas son más pequeñas, tienden a mostrar daños mucho antes, casi tres o cuatro años antes de que la enfermedad aparezca.
Cómo se distingue: Si tienes problemas de erección, visita a tu  médico para investigar la enfermedad cardiovascular como causa subyacente.

3. Mareos, desmayos, o falta de aliento

Más del 40 por ciento de las mujeres denunciaron haber sufrido falta de aire en los días previos a un ataque al corazón. Si  no puedes respirar, te mareas , sufres desmayos o notas que te falta el aliento al subir las escaleras, pasar la aspiradora o haciendo  cualquier otra actividad, ¡estate alerta!
Por qué sucede: Las arterias se bloquean y el corazón no recibe suficiente oxígeno. La repentina sensación de no poder respirar profundamente es, a menudo, el primer signo de angina de pecho.
Cómo se distingue: Si la falta de aliento es causado por una enfermedad pulmonar, suele aparecer de forma gradual a medida que el tejido pulmonar es dañado por el tabaco o factores ambientales. Si el corazón es la causa, la falta de aire puede llegar mucho más pronto.

4. Indigestión, náuseas o ardor de estómago

Aunque la mayoría de nosotros piensa que el dolor de cualquier enfermedad relacionada con el corazón se produce en el pecho, también puede darse en el abdomen. Una indigestión o sentir náuseas pueden ser un signo temprano de un ataque al corazón o infarto de miocardio, en particular en las mujeres.
Por qué sucede: Los depósitos de grasa en una arteria pueden reducir o cortar el suministro de sangre al corazón, provocando rigidez, opresión o dolor. Dependiendo de qué parte del corazón se ve afectado, envía señales de dolor en la parte inferior del cuerpo.
Cómo se distingue: El dolor abdominal asociado con un problema del corazón es probable que empeore con el ejercicio y mejore con el descanso. Además, es muy probable que sean episodios repetidos, más que un episodio prolongado como lo haría una simple indigestión o intoxicación por alimentos.


5. Dolor de mandíbula y oído

Son síntomas misteriosos y persistentes que pueden tener varias causas, pero a veces puede ser un indicio de enfermedad arterial coronaria y ataque cardiaco inminente. El dolor puede extenderse a lo largo de la mandíbula hasta llegar a la oreja.
Por qué sucede: El tejido cardiaco dañado envía señales de dolor a la médula espinal que se irradian a las vértebras cervicales a lo largo de la mandíbula y hasta el oído.
Cómo se distingue: A diferencia del dolor de muelas o infección de oído, este tipo de dolor no es aislado, puede extenderse hasta el hombro y el brazo, en particular en el lado izquierdo.


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